Desde pequeños, nos han implicado que elijamos. Elige una vida. Elige tu casa. Elige una familia. Elige un coche y a poder ser el más caro del mercado. Elige que toda tu ropa deportiva sea "adidas". Que elijamos al hombre con más dinero. Elige sentarte en el sofá viendo un programa de esos que aplastan el espíritu mientras te llenas la boca de comida basura. Elige tu futuro. Elige el asilo en el que quieres pudrirte. Elige como se llamaran las personas que pagaran nuestras deudas cuando ya no estemos.
Elige, elige, y elige... Pero, ¿ Por qué iba a querer yo hacer algo así? ¿Y tú? ¿Porque ibas a querer hacer tú algo así?
domingo, 11 de noviembre de 2012
sábado, 10 de noviembre de 2012
La clave de la vida es seguir adelante, pero sin dejar de recordar...
Todos tenemos recuerdos que nos gustaría borrar de nuestra mente, recuerdos que nos atan a un pasado. Recuerdos maravillosos, y recuerdos nocivos, que nos hacen daño.
Tengo una amiga, que siempre me ha dicho que los momentos malos nos hacen fuertes, yo pienso que nos hacen grandes. Nos ayudan a aprender, a ser mejores tal vez. Nos ayudan a apreciar, a perseguir, a luchar. Sigo pensando en todas esas cosas que no me gustan, que no me han gustado... ¿Muchas? Suficientes, diría yo, ya no puedo cambiarlos, son recuerdos, momentos, que siempre estarán, siempre estarán. Y ahora ya no nos queda otra, hay que aprender de ellos.
Si recuerdas cuando eras pequeña y te sentías sola en casa, nunca dejes a nadie en la soledad. Si recuerdas cuando buscabas un abrazo y no lo encontrabas, camina siempre con los brazos abiertos. Si recuerdas aquel amigo al que perdiste, lucha siempre por lo que quieres. Si recuerdas, querido amigo, es que sigues estando vivo y eso, no puede ser nunca una mala noticia...
Tengo una amiga, que siempre me ha dicho que los momentos malos nos hacen fuertes, yo pienso que nos hacen grandes. Nos ayudan a aprender, a ser mejores tal vez. Nos ayudan a apreciar, a perseguir, a luchar. Sigo pensando en todas esas cosas que no me gustan, que no me han gustado... ¿Muchas? Suficientes, diría yo, ya no puedo cambiarlos, son recuerdos, momentos, que siempre estarán, siempre estarán. Y ahora ya no nos queda otra, hay que aprender de ellos.
Si recuerdas cuando eras pequeña y te sentías sola en casa, nunca dejes a nadie en la soledad. Si recuerdas cuando buscabas un abrazo y no lo encontrabas, camina siempre con los brazos abiertos. Si recuerdas aquel amigo al que perdiste, lucha siempre por lo que quieres. Si recuerdas, querido amigo, es que sigues estando vivo y eso, no puede ser nunca una mala noticia...
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