miércoles, 11 de septiembre de 2013

Que no estás.

Sus manos encajaban con las mías casi a la perfección. Mi piel ya conocía la sensación de frío que sentía cuando sus pies helados me tocaban en una larga noche de diciembre. Y te fuiste. Sin ni si quiera darme una explicación cuerda, aunque no me extraña, nunca salía nada coherente por tu perfecta boca. Sin decirme como me explicaba yo misma que lo que siento debajo de las costillas que me deja sin respiración, se llama ausencia y lleva tu nombre tatuado. Que ya no espero nada, pero es que a mi me gustaba que fueras tú la persona que juntaba los días con las noches, la que me abrazaba por la espalda dejándome sentir su calor... que hoy no estás,pero no te preocupes, yo nunca me canso de escribir(te).

martes, 10 de septiembre de 2013

Pensar demasiado, acaba doliendo.

Y ahora cuando mires atrás, aún sin quererlo recordarás mi nombre. Y mis manos temblando por las ganas que tenían de tocarte.Y cuando mis ojos te buscaban y ni si quiera te encontraban. Pero no andes rebuscando entre el pasado, porque ya mis labios no buscan el calor de los tuyos y aunque mis abrazos ya no son los mismos desde que ya no son nuestros abrazos, sigo poniéndole las mismas ganas. Cuando ya no sientas nunca más mi olor en tu jersey, no te preocupes, porque a veces deja de tener sentido oler a alguien que ya ni si quiera puede cumplir todo lo prometido. Ahora mis camisetas tendrán el olor del detergente que compra mi madre y los tuyos, de cualquier otra loca que se deja las bragas en tu habitación. Yo no sé que será lo que pasará por tu cabeza cuando el cerebro te traicione y aparezca por ahí mi nombre. Pero ahora deja de pensar, porque pensar demasiado, acaba doliendo.