martes, 10 de septiembre de 2013

Pensar demasiado, acaba doliendo.

Y ahora cuando mires atrás, aún sin quererlo recordarás mi nombre. Y mis manos temblando por las ganas que tenían de tocarte.Y cuando mis ojos te buscaban y ni si quiera te encontraban. Pero no andes rebuscando entre el pasado, porque ya mis labios no buscan el calor de los tuyos y aunque mis abrazos ya no son los mismos desde que ya no son nuestros abrazos, sigo poniéndole las mismas ganas. Cuando ya no sientas nunca más mi olor en tu jersey, no te preocupes, porque a veces deja de tener sentido oler a alguien que ya ni si quiera puede cumplir todo lo prometido. Ahora mis camisetas tendrán el olor del detergente que compra mi madre y los tuyos, de cualquier otra loca que se deja las bragas en tu habitación. Yo no sé que será lo que pasará por tu cabeza cuando el cerebro te traicione y aparezca por ahí mi nombre. Pero ahora deja de pensar, porque pensar demasiado, acaba doliendo.

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